viernes, 1 de junio de 2012

MENSAJE DEL PRESIDENTE CALDERON EN EL DIA DE A MARINA


  Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina.

Doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado de Veracruz.

            Señora.

            General Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, Subsecretario de la Defensa Nacional.

            Diputado Eduardo Andrade, Presidente del Congreso del Estado.

            Magistrado Alberto Sosa, Presidente del Tribunal Superior.

            Licenciada Carolina Gudiño, Presidenta Municipal de Veracruz.

            Muy apreciados Almirantes, capitanes, oficiales, clases y marinería de la Marina Armada de México.

            Muy estimadas amigas.

            Muy estimados amigos.

            Integrantes de la Marina mercante, pesquera y recreativa del país.

            Distinguidos invitados especiales.

            Señoras y señores:

            En un día como hoy, hace 95 años, México dio un paso histórico para constituir una Marina Nacional que fuera una verdadera fuerza para la soberanía y el desarrollo de la Patria.

            El Congreso Constituyente del 17 estableció, en su Artículo 32, de la Carta Magna, el requisito de ser mexicano por nacimiento para pertenecer a la Marina Nacional de Guerra, así como para desempeñar cargo o comisión en ella.

            Y estableció, también, el mismo requisito, para quienes tripularan embarcaciones que se ampararan con la insignia mexicana.

            Muchos navíos extranjeros, en aquellas fechas, se cobijaban injustificadamente bajo nuestro pabellón. Así, la Capitanía del Puerto de Veracruz negó el despacho a toda embarcación que no cumpliera con el mandato constitucional. Y ante la resistencia de las compañías navieras, procedió a designar capitanes, pilotos y maquinistas entre el personal mexicano que reunía los requisitos.

            El 1 de junio de 1917, los capitanes mexicanos asumieron el mando de los buques y, dos días después, zarparía el Buque Tabasco del Puerto de Veracruz, con destino a Progreso, en la Península de Yucatán, siendo ésta la primera embarcación que realizara una travesía con tripulación enteramente mexicana.

            Debido a la trascendencia de este acto, por Decreto Presidencial de 1942, el 1 de junio fue declarado Día de la Marina Nacional, y hoy celebramos a todas las mujeres y a todos los hombres de la mar, a quienes arriesgan valientemente su vida para cuidar a las familias mexicanas, y a quienes con su esfuerzo cotidiano en las aguas nacionales, contribuyen a la prosperidad de México.

            Como parte de estos festejos, he tenido el privilegio de abanderar dos patrullas costeras nuevas; la Tenochtitlán, y la Teotihuacán, así como cinco nuevas patrullas interceptoras Polaris de la Secretaría de Marina.

            En esencia, en estos años que, con el Almirante Saynez, hemos compartido esta responsabilidad al servicio del país, se le ha entregado a la Marina Armada de México dos buques oceánicos, un buque logístico y otro más que está en construcción, dos patrullas costeras, ocho patrullas interceptoras, 36 embarcaciones Defender, de búsqueda y rescate, y seis de las llamadas MLB.

            En total, 55 embarcaciones que constituyen el mayor incremento, en décadas, en la flota de la Marina Armada de México, y que integran, probablemente, cerca ya de la tercera parte de su propia flota.

            Así que, felicito a quienes sirven a la Patria, desde las filas de la Marina Armada de México, y a quienes impulsan el progreso del país desde la Marina mercante, pesquera, petrolera y turística.

            A todos ustedes, el mayor de mis agradecimientos.

            En el caso, por ejemplo, de la Marina mercante, en estos cinco años, también han sido abanderadas más de 270 embarcaciones mercantes, entre ellas buques de carga, buques graneleros.

Y tan sólo para dar el dato del último año, del 2011, en el que se abanderaron 44 nuevas embarcaciones, fue posible aumentar la capacidad de carga del país en, también, un 45 por ciento con respecto de lo que había en el año anterior; 45 por ciento más en capacidad de carga, considerado en tonelaje de peso muerto.

            En estos años ha habido un impulso decidido a la actividad marítima del país.

Como Presidente de la República, éste, también, es el último Día de la Marina que celebro junto con todos ustedes.

            Es justo que hagamos una reflexión, un repaso de lo que hemos forjado en estos cinco años y medio, compartiendo el esfuerzo y anhelando juntos un México más seguro, justo y próspero.

            Sin duda alguna, desde mi arribo a la Presidencia de la República había muchos retos qué atender en la vida del país. Pero, qué duda cabe, que dos de los más importantes eran el de la inseguridad y el del desarrollo económico.

            Y me da mucho gusto reconocer hoy, una vez más, que por lo que toca al primero; la valentía, la decisión y el arrojo de las mujeres y hombres de mar, que han acompañado y acompañan a la ciudadanía en la defensa de sus familias, han sido vitales, precisamente, para enfrentar tales desafíos.

            En el frente de la seguridad, la Marina Armada de México, concretamente, ha jugado un papel trascendental. Ha reclamado para sí, el deber y el compromiso de defender y proteger a la Nación.

            Como ustedes saben, el crimen, la delincuencia y, particularmente, el crimen organizado constituye una de las amenazas más graves a nuestra sociedad y a las instituciones democráticas.

            Y ante ese reto, la Marina Armada de México ha estado en la primera línea de combate para afianzar la autoridad del Estado mexicano, no sólo en altamar, sino, también, en tierra firme, en estados afectados severamente por la delincuencia, como es el caso de Tamaulipas, o Nuevo León, o Guerrero, o el Estado de Morelos, pero, particularmente, este Estado de Veracruz, donde la Marina Armada de México ha salido al frente a la defensa de las familias veracruzanas.

            Aquí mismo, en este puerto, los marinos arriesgan su vida para brindar seguridad, paz y tranquilidad a los mexicanos.

            Gracias al valor de los marinos, se han logrado capturas singulares de muchos de los más peligrosos delincuentes del país.

            Y el Gobierno ha acompañado este esfuerzo de detención del avance criminal con la limpieza y la reconstrucción de las instituciones de seguridad y justicia que estaban, de tal manera, vulnerables, que a toda vista eran incapaces de hacer frente al desafío de la inseguridad.

            Y hemos fortalecido, también, el tejido social para abrir más oportunidades, particularmente, a los jóvenes.

            Sé que México y, particularmente, el pueblo de Veracruz, porque, insistentemente me lo dice, no sólo en mis visitas a esta entidad, sino en correspondencia dirigida a la Presidencia de la República, en expresiones colectivas. En fin. Está enormemente agradecida con los marinos de México. Y le transmito a la Marina Armada esa gratitud del pueblo de Veracruz.

            Sé, bien lo sé, que es una tarea compleja y difícil. Y, también, no faltará quien regatee el esfuerzo y el patriotismo de las mujeres y los hombres que enfrentan directa y valientemente a los criminales.
           
Pero para ellos, para ustedes, los marinos, que están plenamente involucrados en la defensa y la seguridad interior del país, dedico a ustedes las palabras que para mujeres y hombres, como ustedes, escribiera el gran Benito Juárez.

            Por fortuna, decía él, por fortuna no faltan hombres de corazón y de acendrado patriotismo, que nada temen, y con ellos hemos de triunfar; para ellos, son la gloria y el reconocimiento de la Patria.

            Ustedes, marinos, son, precisamente, patriotas. Han estado dispuestos a arriesgar la vida misma, por los más altos valores que están escritos en su corazón. El amor a México, la soberanía nacional, la libertad, la justicia, la seguridad.

            A sus familiares les digo que deben sentirse muy orgullosos de ustedes, porque de las más destacadas formas de servir que se tienen en México es, precisamente, sirviendo en las Fuerzas Armadas, como lo hacen diariamente.

            Así que, en el Día de la Marina, agradezco a los integrantes de la Armada su compromiso y su lealtad a toda prueba.

            El segundo reto que asumimos, junto con las mujeres y los hombres de mar es, precisamente, el desarrollo económico de nuestra Nación.

            México es un país privilegiado. Nuestros más de 11 mil kilómetros de litorales son ricos en recursos pesqueros, contienen grandes reservas de hidrocarburos y en ellos se encuentran, también, desde luego, las playas de entre las más hermosas del mundo.

            Hoy, felicito a estos otros grandes mexicanos, a aquellos que dan su esfuerzo máximo para generar progreso; a aquellos que se alejan de sus hogares durante días o semanas para traer a tierra el fruto y la riqueza de nuestros mares, para extraer  petróleo de las profundidades, para generar divisas a través del turismo y, desde luego, pasear a nuestros visitantes. Contribuyen, así, con tesón y voluntad a engrandecer a México.

            Han sido, también, en estos años, por cierto, en que Petróleos Mexicanos ha tenido la mayor renovación de su flota petrolera en décadas.

            Son ya nueve embarcaciones entregadas a Petróleos Mexicanos y dos más que están por recibirse en los próximos meses, con lo cual ha cambiado radicalmente el perfil de la flota naviera de Petróleos Mexicanos.

Y no sólo eso, sino que ahora PEMEX, precisamente, tiene en operación de las plataformas petroleras más modernas del mundo, que ya exploran en tirantes de agua de tres mil metros de profundidad, y más de seis mil metros abajo del suelo marino. Una verdadera proeza de tecnología, llevada adelante por nuestra empresa nacional.

            Es importante, amigas y amigos, precisamente, el poder comentar con ustedes esfuerzos tan singulares, como éstos, que se han hecho. Uno de ellos, precisamente, está en el frente de la infraestructura portuaria, sin la cual, no sería posible la vida de ninguna actividad marina.

            Qué se ha hecho en esa materia.

Se han invertido, por ejemplo, en cuatro años, más de 40 mil millones de pesos para modernizar los puertos de México. Es decir, 43 por ciento más que lo invertido en el mismo periodo en la Administración anterior, que había sido, a su vez, la que más había invertido en mucho tiempo en los puertos.

            Obras, como la Terminal de Cruceros en Guaymas, la nueva posición de atraque en Mazatlán, los nuevos muelles  para cruceros de Puerto Vallarta, la ampliación del muelle para cruceros de Manzanillo, y la construcción de los nuevos patios de maniobra en ese puerto; el dragado de canales, dársenas y canales interiores de Lázaro Cárdenas

La construcción de la nueva terminal portuaria, que está haciendo de Lázaro Cárdenas el puerto de  mayor crecimiento, de los de mayor crecimiento en el Pacífico americano; el dragado del canal principal de Progreso, la ampliación del Puerto de Topolobampo, el dragado de canal de navegación y la construcción de un nuevo puerto para suministro de gas natural en la Terminal de Regasificación, precisamente, en Manzanillo.

            Aquí  mismo, en Veracruz, se modernizaron puertos, muelles, el 6-N y el 7-S, con inversiones de casi 300 millones de pesos, y se desarrolla un proyecto para construir un nuevo puerto, incluso, más grande en su extensión, al que hoy se tiene en esta Ciudad de Veracruz.

            Se ha emprendido el reto de desarrollar zonas de actividades logísticas, con inversión de más de mil 650 millones de pesos. En fin. Con lo cual, se podrá construir un centro moderno, logístico, de distribución para todo el país.

            El segundo es el esfuerzo que, insisto, se ha hecho en la Marina Petrolera. Inversiones de miles y miles de millones de pesos, con lo cual, PEMEX cuenta ahora con estos nuevos buques, que han reducido la edad promedio de los barcos de PEMEX, de la flota que tenía, una edad promedio de casi 30 años, la han reducido a nueve años.

            Buques, además, que, por primera vez, responden a los estándares establecidos en la legislación internacional; es decir, buques que son de doble casco, que evitan, precisamente, accidentes petroleros de daños cuantiosos al medio ambiente, en la mar. Embarcaciones que mejoran la capacidad de transporte de hidrocarburos, y que representan ahorros importantes para PEMEX y, por ende, para los mexicanos.

            Tercero. El apoyo a la actividad pesquera. 85 obras estratégicas en infraestructura pesquera, con trabajos de infraestructura en atraque, acopio, descarga, conservación, procesamiento primario de los productos pesqueros, etcétera.

            Y lo que he comentado a ustedes, la ampliación de la Marina Mercante del país. Probablemente, también, el año pasado fue, como explicaba, uno de los años de mayor crecimiento de embarcaciones abanderadas para la actividad comercial en el país, y el de mayor ampliación en la capacidad de carga que haya tenido México en muchos, muchos años.

            En suma, amigas y amigos, hoy, que celebramos a todos los marinos de México, mercantes, de la Armada, turísticos, pesqueros y petroleros, hoy, es justo reconocer que la tarea cotidiana de las mujeres y los hombres del mar contribuye, precisamente, a la riqueza de la Nación. Y podemos afirmar que estamos cumpliendo nuestro compromiso con el país y con la Marina de México.

            Amigas y amigos:

            Quiero, finalmente, agradecer muy cumplidamente el apoyo, el aprecio, incluso, el afecto que siempre he encontrado en las mujeres y en los hombres del mar, en la Marina Mercante y, desde luego, en la Marina Armada de México.

            En particular, es justo agradecer, especialmente, a la lealtad, la disciplina, el tesón y el valor de uno de mis colaboradores en el Gobierno Federal, el Almirante Secretario, Mariano Francisco Saynez Mendoza.

            Agradecerle, desde luego, su apoyo, su lealtad, su esmerado servicio a la Patria, sabedores de que sólo a ella nos debemos y ella sabrá reconocer esos esfuerzos.

            Sé muy bien, finalmente, amigas y amigos, que los hombres de mar nunca se arredran ante la tempestad; se forjan en la adversidad y, precisamente, aprenden los secretos del Océano, justo, en el mal tiempo.

            Así ha sido, de alguna manera, nuestra travesía en estos cinco años y medio. Y más que quejarnos por la tempestad que hemos enfrentado, sí, desde luego, hay una certeza de conciencia de que se ha actuado con firmeza, manteniendo el rumbo. Y, precisamente, porque ha sido una travesía en medio de la tormenta, el mantener el rumbo, sé que nos llevará a buen puerto como Nación.

            Así seguiremos hasta el último día de mi mandato. Así seguiremos, seguros de que la Patria es, precisamente, la que merece el mayor de los esfuerzos y de que las esperanzas de los mexicanos están, precisamente, en el elevado compromiso, entre otros, de los marinos de México, y que ese compromiso habrá de llevar México al buen puerto que deseamos para la Patria.

            Así que, felicidades a todos, y que haya siempre, siempre para ustedes, buen viento y buena mar.

            Muchas gracias.

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