viernes, 26 de marzo de 2010

LA FAMILIA DE HOY

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La familia de hoy

Por Rosa María Ayala Nájera.

De acuerdo con la definición textual del concepto de familia, es el conjunto de personas formado por el padre, la madre y los hijos, es la célula de la sociedad. Sin embargo, en la actualidad, al parecer, éste concepto ha cambiado, porque encontramos muchas familias diferentes que se componen de madre e hijos; abuelos y nietos; madre, tíos e hijos; padre, abuela e hijos; así podríamos enumerar variadas composiciones de lo que se define como “familia” actualmente.

Pero, qué significado tradicional ha tenido cada miembro de la familia mexicana. Por un lado, se catalogaba al padre como el eje rector, la autoridad en la casa, el sostén de la familia; a la madre, la encargada de la educación de los hijos, la trasmisora de valores, el factor de la unidad y cohesión de sus miembros, la encargada de la salud de todos, la administradora de las finanzas familiares, agregada su actitud de sumisión a la autoridad del padre, etc. Y a los hijos, su papel era de obediencia “ciega” a sus padres, ayudando en las labores del hogar, con la única preocupación de sacar buenas notas en sus estudios.

Hoy las condiciones de vida, la globalización, la inseguridad, la falta de valores y sobre todo, la desintegración familiar, han hecho que la definición, el tipo de familia y los papeles de sus miembros hayan cambiado con las consecuencias que la sociedad padece. Los padres buscan la forma más rápida y segura de rehuir su responsabilidad paternal, ya no son el sostén de su familia porque cuando menos lo esperan, pierden su empleo y en el mejor de los casos, la madre lo conserva y debe conformarse con ser “mantenido” por ella, con la vergüenza y humillación que padece ante sus amistades que lo señalan por ello. La madre, trabajadora fuera del hogar, ya no está tan pendiente como quisiera de la educación de sus hijos ni de la trasmisión de los valores universales, por lo que compensa la falta de atención con regalos y actitudes permisivas, sin imponer reglas ni límites a sus acciones con la idea de obtener su “amor” por su complicidad; en el futuro, paga caro su error. Los hijos e hijas permanecen mucho tiempo sin la vigilancia y orientación de sus padres abusando del uso del televisor y del internet de las computadoras, o andan por las calles con amistades de dudosa procedencia que les enseñan malos hábitos, los inducen a iniciarse en los vicios y para ser aceptados en su grupo les exigen realizar una serie de actividades que los hace delinquir a temprana edad, a no obedecer a sus padres, a darles la autoridad que debieran ostentar sus padres, obedeciéndoles ciegamente. En ocasiones, cuando pierden a su madre, ya sea por muerte, divorcio, o abandono, quedan bajo la tutela de algún familiar cercano, si su padre se hace cargo de ellos, pide ayuda a la abuela, las tías o en algunos casos, de la “nueva pareja de su padre”, mal llamada madrastra, con los problemas que ello suscita. Hace algunas semanas tuvimos conocimiento por los medios de comunicación impresos, de la muerte a golpes de una niña menor de tres años, víctima de su tía, quién se encargaba de su cuidado, ayudando a su hermano, padre de la menor, que se había separado de la madre de la víctima, quedando con la custodia de la nena, llevándola a casa de su hermana para que le auxiliara, ¡Bueno! Está por demás señalar el tipo de auxilio que le brindó. Éste, sólo es uno de los problemas a los que se enfrentan los hijos de familias desintegradas. Está por demas, reiterar que el papel de los miembros de la familia ha cambiado y que se ha deteriorado el concepto de familia.

La sociedad, receptora de sus miembros, ha sufrido las consecuencias que todo lo anterior le ha causado. Jóvenes con pocos valores que se han adherido a bandas delictivas, demostrando un gran menosprecio de la vida propia y ajena. Madres solteras creciendo en número de manera alarmante; padres solteros, los menos, y un gran número de jóvenes sin querer comprometerse para formalizar y formar una familia. Estos son sólo algunos de los cambios que se han observado en nuestra sociedad, sin mencionar que ya hay iniciativas de ley para definir y dar legalidad, a una familia diferente, la formada por homosexuales con hijos adoptivos; aún se discute en las cámaras su aprobación.

Todos tendremos la sociedad que construyamos, pero para ello, debemos fortalecer y fomentar el tipo de familia que deseamos para nuestros hijos y las futuras generaciones; la tarea no es fácil, pero es tarea de todos. ¿Está usted de acuerdo?

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