viernes, 19 de septiembre de 2008

PUNTO Y COMA

Punto y Coma

La tenencia de la tierra
Es un problema muy delicado
La tierra se riega con sangre

Por Luis González Romero

La tenencia de la tierra es un problema de siempre, de siglos por llamarlo de alguna manera, desde antes de las conquista, con la diferencia de que en esos tiempos la tierra sobraba por todas partes, las regiones pobladas eran pocas y los moradores de los pueblos 100 por ciento indígenas disponían de las superficies que consideraban necesarias para sus plantaciones y nada mas.

Después llegó la conquista y los nativos se convirtieron en esclavos y los españoles y europeos se convirtieron en amos y señores, manteniendo la bota sobre el cuello de los nativos de ésta gran país, con un extenso territorio que llegaba hasta Nuevo México, hoy perteneciente a los Estados Unidos, por obra y la desgracia provocada por López de Santana, con ello pagó la deuda que México tenía con los gringos y que desde su punto de vista de gobernante de aquellos años, fue una solución cambalachear el territorio por la deuda.

Después de todo era como parte de una enseñanza que nos legaron los conquistadores, que llegaron a nuestras tierras y a los hombres y mujeres de aquella época les daban espejitos a cambio de oro, metal amarillo que en aquellos tiempos abundaba en el país, pero que para los mexicanos no lo consideraban de valor, motivo por el que se sentían ganadores recibir un espejo a cambio de oro.

Actualmente la tenencia de la tierra sigue ocasionando dolores de cabeza, conflictos y hasta derramamiento de sangre, por lo a través del FANAR, la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) logró en el último año la regularización de 48 núcleos agrarios, beneficiando a más de 72 mil familias.

Ello implicó la certificación de 561 mil 492 hectáreas y la expedición de 143 mil 58 documentos agrarios, a través del programa Fondo de Apoyo a Núcleos Agrarios sin Regularizar (FANAR), que atiende a todos aquellos núcleos agrarios que no alcanzaron a regularizarse a través del PROCEDE (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares), que cerró operaciones en noviembre de 2006.




Aproximadamente el 4 por ciento de los 31 mil 623 núcleos agrarios no entraron al PROCEDE por decisión propia o porque estaban en litigio en tribunales, por lo que tiene la posibilidad de regularizarse mediante el FANAR.

La certificación de ejidos y comunidades implica tranquilidad para las familias campesinas respecto a su patrimonio, pero también la posibilidad de acceder a los distintos programas del Gobierno Federal y de que lleguen inversiones a tierra ejidal o comunal que tiene plena certeza jurídica, lo cual resulta interesante, sobre todo por las políticas del gobierno federal con apoyo de los estados…Por hoy es todo, soy Luis González Romero, mi correo electrónico:
notiluis@hotmail.com, hasta pronto y pásenla bien-.

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